La parcela de una hectárea donde se ubican CAMPO (Centro para el Análisis y Monitorización de Procesos sísmicos con fibra Óptica) y Escape the Quake! fue utilizada ilegalmente como vertedero durante más de 20 años.
Entre principios de la década de 2000 y 2024, esta zona se empleó como vertedero ilegal, acumulando basura y escombros de construcción, lo que destruyó la calidad del suelo y el entorno circundante.
Inicio de las actividades de restauración del suelo en la parcela de una hectárea que alberga CAMPO y Escape the Quake!. 27 de enero de 2024.
Actividades de restauración del suelo y retirada de escombros. 2 de marzo de 2024.
Preparación del sistema de riego para el bosque utilizando agua agrícola regenerada. 16 de marzo de 2024.
En 2024, se puso en marcha un proyecto de restauración ambiental a gran escala financiado con fondos privados y colaboraciones altruistas.
Las actividades de restauración comenzaron con el objetivo de recuperar terrenos degradados y transformarlos en un espacio natural saludable.
Se retiraron y reciclaron toneladas de residuos.
La primera fase de la restauración se centró en la limpieza del lugar, incluyendo la retirada sistemática de basura, escombros y materiales contaminados para permitir la regeneración del suelo.
Actividades de restauración del suelo y retirada de escombros. 28 de marzo de 2024.
Se crearon más de 1.000 mallas protectoras para salvaguardar a los árboles jóvenes durante la etapa más vulnerable de su crecimiento inicial. 25 de marzo de 2024
Se requirieron extensos trabajos de acondicionamiento del terreno para la plantación de árboles.
Se dedicó un esfuerzo considerable a la preparación del terreno mediante una planificación cuidadosa y la instalación de infraestructura básica. Estas acciones tuvieron como objetivo restaurar la salud del suelo, mejorar la retención de agua y crear condiciones favorables para la vegetación nativa y adaptada, permitiendo que los árboles recién plantados se establezcan con éxito y contribuyan a un ecosistema resiliente a largo plazo.
En 2024 se plantaron más de 1.000 árboles.
El esfuerzo de reforestación ha creado un nuevo y diverso bosque donde predominan los eucaliptos y cipreses, incorporando también pinos, almendros, perales, naranjos, limoneros, higueras, abedules y moreras, así como otras especies autóctonas y bien adaptadas.
Eucaliptos plantados. 19 de abril de 2024.
Eucaliptos jóvenes en crecimiento activo. 9 de junio de 2024.
El ecosistema restaurado mejora tanto la salud ecológica como la calidad de vida.
Este espacio verde contribuye a (i) la estabilización del suelo y la reducción de la erosión; (ii) la mejora de la calidad del aire; (iii) el aumento de la biodiversidad; (iv) el enfriamiento natural en un entorno semiárido; y (v) la creación de un paisaje más estético para las comunidades cercanas.
La finca es ahora un ejemplo vivo de recuperación y reutilización de tierras.
Lo que antes era una zona degradada y contaminada se está transformando en:
Bosque de eucaliptos sanos en crecimiento activo. 20 de junio de 2025.
Ciencia, naturaleza y sociedad se unen en un mismo lugar.
La restauración de este terreno refleja la filosofía más amplia de SISMOVEGA: combinar la investigación científica, la responsabilidad ambiental y el compromiso comunitario para construir un futuro más resiliente.